El Tarot, lenguaje simbólico para el autoconocimiento.

Actualizado: 26 ago


 

El origen de la palabra Tarot y el lugar concreto en que se originó es desconocido. Unas teorías tratan de situarlo en el antiguo Egipto, con la palabra “Taor” (“Taur”en antiguo egipcio), dios de la obscuridad, o de “Ator” que significa “Venus o La gran madre”. Otros afirman que proviene de la palabra "Eratoi" del griego, que significa compañeros; algunos de la palabra árabe "Tar", que significa enemigo; del latín "Terere", traducida como "barajar", o “Rota” que en latín significa “Lo que habla” o “La rueda de la vida y la muerte”, u “Orat” que en latín significa “El hombre que reza.” También se asocia en la antigua Francia a la palabra “Taroté” que hacía referencia a una superficie dorada con hojas, troquelada o grabada con un estilete o un punzón para imprimir un dibujo en el oro. La teoría más aceptada es que las cartas del tarot serían originarias de Italia, a las que se las llamaba Trionfi, y más tarde Tarocchi, las que más tarde derivaron en el Tarot, en la Francia del siglo XVI.


Ashtaroth o Astarte, conocida por los hebreo como Lilith, diosa madre progenitora de los seres vivos.

Son innumerables las asociaciones simbólicas y conceptuales que se ligan al Tarot y, lo que parece evidente, es que toda esta simbología se encuentra en la memoria de pueblos y culturas muy antiguas. Durante diversas épocas el Tarot ha sufrido transformaciones, generando variantes en sus imágenes, en sus colores, y en los elementos que componen las cartas, conformando un verdadero lenguaje simbólico y camino de búsqueda interior. Incluso artistas como Salvador Dalí o Xul Solar pintaron sus propias versiones, y es curioso observar cómo esas imágenes -que a veces contradicen las leyes de la perspectiva o que van a contramano de la lógica formal- subyugan la conciencia humana.

La humanidad tiene en su memoria una forma de vinculación con máximos acuerdos inconscientes y un profundo nivel de comunicación no mental que se activa y expresa a través de este lenguaje simbólico. Por ello, la lectura de las cartas, lejos de ser una "predicción", revela aspectos que desconocemos de nosotros mismos y que muchas veces nos perturban profundamente: patrones repetitivos de nuestra vida no consciente que, con la ayuda del Tarot, salen a la luz. En la consulta florece la posibilidad de sanar nuestra historia, comprendiéndola e integrándola desde un lugar mas amplio. El Tarot reordena nuestro juego de proyecciones y configura un individuo distinto del que creíamos ser, disponiéndonos a un presente más consciente y a un aprendizaje más trascendente.

 

Lejos de ser simple, el Tarot nos propone desarrollar nuestra capacidad asociativa, de relacionar los hechos externos (aquello que solemos denominar destino) como manifestaciones de nuestro ser interior más profundo que da pistas y emite señales para comunicarse con nuestro yo más superficial y cotidiano. Las cartas son un medio que facilita el “diálogo” entre el yo cotidiano y nuestro ser más sagrado.


Conoce más de este hermoso lenguaje simbólico y como se vincula con nuestra vida cotidiana.

Te dejamos para consulta el documental Tarology, the art of Tarot.





Y si quieres aventurarte en una lectura de Tarot, te recomendamos tomar este servicio en Chanagua Lodge, con Fiorenza Mazzotti...



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